17 de abril de 2012

El día que el vago se convirtió en maratoniano

* Los despistados que llegan aquí buscando los resultados o fotos de la prueba, tenéis enlaces al final de esta entrada.

15 de abril de 2012 es la fecha y A Coruña es el lugar que pasará a los anales de mi historia vital como el escenario en el que cumplí un sueño inimaginable hace año y medio: correr un maratón. Esta locura surgió allá por el mes de octubre como una posibilidad que sólo un mes después plasmé como un intento en firme. Desde entonces, este I maratón A Coruña 42 ocupó todo mi pensamiento runner.

La preparación ha sido dura, con un total de 530 km de rodajes desde el 11 de diciembre, siguiendo en casi un 70% el plan propuesto. Sin duda es cierto eso que dicen que los más duro de un maratón no son los 42 km de la prueba, si no todos los que te has dejado entrenando. Bueno, el caso es que poco a poco y esfuerzo tras esfuerzo llegó el ansiado día, que pasaré a describiros en la crónica más larga que haya hecho en este blog.

Foto y montaje cortesía de J.M. Solla.
15 de abril. Suena el despertador a las 5.30 en una habitación del hotel NH Atlántico en A Coruña a la que acudimos con una oferta específica para el maratón. A las 6 ya estoy desayunando en el buffet rodeado de una veintena de tíos y tías en chándal. Un paisano, con pinta de acabar de llegar de fiesta, le comenta entre risas a un compañero: "mira estos locos, se levantan a estas horas para ir a correr juntitos, menudos parvos" a lo que uno de "esos locos" le contesta pidiendo respeto para gente que se había preparado arduamente para estar ese día ahí a darlo todo. La discusión no llegó mucho más lejos. Me tomo 2 cafés, un plátano y dos rebanadas de pan (el tostador no funcionaba....) y un bollito con mermelada. Subo a la habitación, descanso un poco (Marina aún seguía durmiendo) y luego me preparo para irme a la zona de la salida, que estaba a 300 metros del hotel. Camiseta y mallas negras, mis medias de compresión, una gorra y mis preciadas Asics eran mi indumentaria para la prueba, aunque de momento disimulada por el chándal, el chubasquero y los guantes. Mi objetivo, acabar. Un objetivo de tiempo razonable, 3h50m.

La salida una hora antes de comenzar.

Sobre las 7.30 salí hacia la zona de carrera. Las calles todavía desiertas aunque en los bares se agrupaban los corredores más madrugadores. El asfalto mojado por los chaparrones intermitentes que cayeron durante toda la noche. El cielo encapotado y una brisilla que indicaba que en otras zonas del recorrido seguro que iba a soplar con fuerza. Me acerco a la Plaza de María Pita, donde estaba preparada la meta. Hay más ambiente. Saludo a alguno de los compañeros que conozco del foro de correrengalicia.org y sigo caminando. Me encantan estos momentos previos, ese ambiente de cierto nerviosismo que se palpa ante una gran carrera. A las 8 me dirijo a la zona acordada para la fotoquedada del foro, bastante más multitudinaria que lo de costumbre.

Foto de correrengalicia.org
A las 8.15 llega Marina, con lo que puedo ultimar mi preparación y dejarle mi mochila. Me pongo el brazalete con los 3 geles previstos y me guardo otro más, por si acaso, en el bolsillo interior de las mallas. Unos ligeros estiramientos, un beso de buena suerte y a ponerme en la parte trasera del pelotón. Allí estaba, a punto de participar en un maratón, la carrera de fondo por excelencia. Sólo estar allí ya imponía. 8.30, salimos, empieza lo bueno. La salida es tranquila sin embotellamientos, la gente va muy centrada. Vamos con calma, en especial yo, que al no haber calentado me tomo los primeros 2000 metros como tal calentamiento. Pero a los 750 metros, al salir de la Rúa Alta al paseo de la playa de Orzán, la verdadera realidad de la carrera dió la cara, el viento. El viento soplaba con fuerza desde el N-NO, lo que iba a marcar sin duda el desempeño en la prueba. Resignación. Paso el primer km en 6.05. Vamos calentando. Empezamos la subida tendida hacia la rotonda de La Casa de los Peces con el viento siempre en contra. Es una de las partes más bonitas del recorrido, en especial cuando justo antes de llegar a la rotonda en la que daremos vuelta aparece la Torre de Hércules ante nuestros ojos. Paso por la alfombra de la rotonda (km 2,4 aprox) en 14:07 el cuerpo ya está caliente y es hora de apurar un poco el paso, aprovechando la ligera bajada y el viento ahora parcialmente a favor. Cojo un agua en el primer avituallamiento (km 4,2) y sigo cómodamente. Nada más pasar el km 5, a la altura del Playa Club y de camino al mayor repecho de la prueba empezó el infierno. Una granizada de órdago acompañado de unas ráfagas de viento muy importantes nos sorprendió a los que estábamos en la parte más complicada del circuito. Era surrealista, las vallas volando, la alfombra de control de la rotonda por los aires, el granizo "cayendo" horizontalmente, una ventisca en toda regla. A penas duró 4 minutos, pero el daño estaba hecho, los pies irremediablemente empapados. Paso el control del km 7 en 38:23, a 5:30, así que iba en un ritmo deseable, aunque había sido bastante irregular hasta el momento.

Km 4. todavía fresco. Foto de J.M. Solla.

Antes de torcer por el hotel Riazor, vi a lo lejos a los primeros clasificados de la carrera de 10K, que salieron 30 minutos después. Tras salir de la zona de las playas y volver a la "otra costa", la zona del puerto, me sentí más cómodo, además de que lucía un poco de sol. La entrada en el puerto petrolero era la zona más "sosa" de la carrera, con un kilómetro de recta con depósitos de gasolina a un lado y vias del tren al otro. Pasé el km 10 en 53.40, estaba a muy buen ritmo. En la zona final del puerto, sobre la rotonda de oza en la que girabamos, el viento era bastante fuerte, aunque no tanto como en la zona del paseo o la de las Esclavas. En esa zona iba disfrutando y saludando a los que venían en sentido contrario. Volvimos a los Cantones. Allí me mezclé con los que venían en el 10K (daban la vuelta allí) para hacer 50 minutos. En el avituallamiento del km 13, poco antes de acabar la primera vuelta de tres, aproveche para tomarme el primer gel. Pasé la primera vuelta en 1:15:14 (para 3h45m) y me dije que tendría que aflojar un poco mientras recibía los ánimos de Marina, incansable como de costumbre. Por fortuna los pies ya los notaba secos. Ahora ya todo el recorrido era conocido. Poco antes de abandonar la Marina (la avenida) me crucé con mi compañera Neus, que participaba en el 10K que estaba a punto de acabar en 52 minutos. Al salir al Orzán otra vez el viento, incluso más fuerte que antes. Casi me tropiezo por culpa del viento. La subida a la Casa de los Peces me la tomé con cierta calma. Pasé el punto de control (km 16,5) en 1:28:20 a 5:21, no estaba nada mal sobre todo por que iba muy fresco. En el km 19 empezaba el tramo de subida a "Las Esclavas" que sin duda era el tramo más duro para mi, ya no sólo por la granizada de la vuelta anterior, si no por que el viento allí era terrible, era una auténtica pared. Pasé la 1/2 maratón en 1:53:27, a 5:22, algo mejor de lo que era de esperar (y como son las cosas, 13 minutos peor que mi MMP en la distancia). Todavía iba cómodo y ni pensé que me quedaba otro tanto.

Foto y montaje de J.M. Solla.


En esta vuelta, al paso por Juana de la Vega, ya se reunia bastante público a animar. Algo precioso y emocionante. Al paso por el avituallamiento del puerto (km 23,5) me tomé el segundo gel. El paso por el siguiente control (km 24,8) lo hice en 2:13:26, con lo que tenía el ritmo de 5:22 bastante estable. Buena señal. Allí me cogió un grupito al que seguí durante algunos kilómetros. Al paso por el avituallamiento de los Cantones (km 27,5) llegaron los primeros síntomas de cansancio y me tomé el tercer gel (que tenía previsto para el km 35). Me quedaba otro gel más, pero pensé que igual no era suficiente. Al paso opuesto a la salida le indiqué a Marina que me cogiese un gel de la mochila. Pasé la segunda vuelta (km 28,1) en 2:33:25, había perdido 10 segundos de ritmo (5:33) mala señal. Al paso por la salida Marina me dio el gel requerido y me lo guardé. Tenía dos geles y decidí tomarme uno en cada avitualliento de los que me quedaban. Empezaba la tercera vuelta, ahora es cuando empezaba de verdad el maratón. Esta vez salir al Orzán fue una auténtica bofetada. Los 2 km hasta la Casa de los Peces fueron duros, la gente me iba adelantando poco a poco y me empezaba a costar concentrarme. El viento era cada vez más fuerte y yo cada vez más débil. Subiendo, una ráfaga de viento me arrancó la gorra, ni miré hacia atrás. El control de la Casa de los Peces (km 30,6) lo pasé en 2:48:03, el ritmo promedio había caído otros 10 segundos (5:44). Poco después mi gorra apareció en medio del camino, no se porque pero me agache a recogerla. El retorno me permitió recuperar un poco el aliento. A partir de ahí entraba en zona desconocida, nunca había corrido más de 31 km. En el km 32 Neus me animaba fervientemente. Le di la gorra y el brazalete de los geles. En ese avituallamiento me tomé el penúltimo.

Neus (y dana) animando en el km 32 tras correr ella el 10K.
Foto de J.M. Solla

Y otra vez la subida de las Esclavas y otra vez con viento fuerte. Desesperante, ya no me quedaban fuerzas para luchar contra el viento. Un compañero iba andando y casi más rápido que yo. Empecé a pensar que no lo conesguiría, aún quedaban 10 km. En el camino a la Casa del Agua, junto al estadio de Riazor vi que algunos de los miembros de grupeto al que había acompañado en el final de la vuelta anterior estaban bajando, con lo que me llevaban menos un minuto o así, eso me animó un poco. Tras el paso por el control de la 1/2 (ahora km 35,3), en 3:18:48 (a 5:37, había recuperado un poco el ritmo) tuve que parar y caminar durante unos 10 segundos. Las piernas empezaban a quejarse. El hombre del mazo estaba cerca. Retomé la carrera pero me costaba avanzar. Estaba solo. Al paso por Juana de la Vega, el público se volcó conmigo y eso me dió un empujoncito. También Neus y Jose estaban por allí empujando. Así que haciendo de tripas corazón enfilé hacia el puerto. Todavía no tenía claro si podría acabar. Las piernas cada vez mas agarrotadas. Todo pasaba muy despacio. 

El tío del mazo me estuvo rondando, incluso después de acabar.
Foto de J.M. Solla.

Al llegar a la "gran recta" del puerto el panorama era dantesco. Parecía una escena de The Walking Dead, decenas de atletas en la vista, pero la mayoría andando a duras penas. En el avituallamiento me paré, tome un vasito de powerade y un agua para tomarme el último gel (pensaba tomar 3 y al final fueron 5) mientras caminaba lentamente. Acto seguido continué con el trote. El control de Oza (km 38,8) lo pasé en 3:43:28, así que llevaba un ritmo de 5:45, había vuelto a caer. En ese momento supe que acabaría, aunque no en menos de 4 horas. Quedaban 3 kilómetros y medio agónicos. Antes de salir del puerto, volví a parar para caminar unos 10-15 segundos. Enfilé los Cantones con un poquito más de fuerza ya que sólo quedaba 1 km. El publico jadeaba, y entre ellos Neus y Jose. En el avituallamiento (que no usé) saqué fuerzas y aumenté el ritmo considerablemente, iba a hacer el último medio kilómetro corriendo de verdad. Ya llevaba lágrimas en los ojos. En la pancarta del 42 estaba Marina, le lancé un beso y afronté los últimos 195 metros, esos por los que realmente corres 42 km antes. Paso por el arco de María Barbeito que da paso a la plaza de María Pita, adelanto a un marchador y la pancarta de meta delante de mi desata mil sensaciones dentro de mi. Lo había hecho! Ya era un "maratoniano".

Ya en la meta, lo había logrado!
Foto de Marcos (usuario de Correrengalicia.org)


Al final 4:08:01 (enlace a las clasificaciones finales), lo que hace un ritmo de 5.53, pero eso me daba igual. Haber acabado dadas las condiciones había sido todo un éxito que iba a disfrutar. Tras entrar en meta, me senté en una de las sillas. Marina se acercó hasta la barrera y con cara preocupada me preguntaba con la mirada si estaba bien. Un par de gestos de asentimiento y de paciencia por mi parte la tranquilizaron. Me levanté darle un beso y tranquilizarla. Había acabado, había sufrido, pero había disfrutado y estaba razonablemente entero. Y con ganas de repetir (eso sí, a poder ser sin un viento tan puñetero).

Descansando, junto a Marina y Neus. Foto de J.M. Solla


Y así ha sido como he completado mi primer maratón. Una experiencia inolvidable y que recomiendo a cualquiera si se prepara con tiempo y cabeza. Quiero agradecer su apoyo a todos los que me lo habéis dado y habéis estado pendientes de mis progresos, en especial a Marina (mi verdadera meta), Nieves, Jose, Pili, Miguel, Ramón y Juanciño, que han sido los más involucrados en la causa. Espero no haberos aburrido. Gracias por leerme y apoyarme.

Enlaces útiles:
Recopilación de fotos en el foro correrengalicia.org
Clasificaciones del Maratón
Clasificaciones del 10K

Mi valoración (subjetiva) de esta carrera: 8.0

  • Recorrido: 9
  • Organización: 9
  • Ambiente: 8
  • Meteo: 6
  • Sensaciones: 8